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El Origen de la Teoría

Al final de los a√Īos sesenta, y con la idea de seleccionar un tema para me tesis doctoral, inici√© un an√°lisis exhaustivo de los mecanismos de defensa de Anna Freud.¬† Los mecanismos me hab√≠an llamado la atenci√≥n desde ya hace muchos a√Īos.¬† Como alumno reci√©n graduado en psicolog√≠a cl√≠nica tenia la impresi√≥n que mis semejantes demostraban, con una frecuencia sorprendente, una reacci√≥n ‚Äėdefensiva‚Äô tras la otra¬† y yo quer√≠a saber por que.¬† Podr√≠a ser que el comportamiento humano en general fuera defensivo?¬† Y si eso fuera el caso, de que nos est√°bamos defendi√©ndonos y con que meta especifica iba dirigida tanta conducta defensiva?¬† Apenas comenzada mi investigaci√≥n, no obstante, me encontr√© con un obst√°culo desconcertante.¬† Buscara donde buscara, parec√≠a imposible localizar ni una sola teor√≠a que explicara la causa central del comportamiento defensivo humano ni tampoco porque tal era supuestamente un funcionamiento de √≠ndole ‚Äėmec√°nico.‚Äô¬† La suposici√≥n freudiana que sostiene que el ser humano sistem√°ticamente manipulaba ciertas vivencias escondidas en su sub-consciente con el fin de defenderse de algo, jam√°s hab√≠a sido explicado.¬† Lo que el mundo psicoanalista describ√≠a, una y otra vez, como comportamiento ‚Äėdefensivo‚Äô era, una y otra vez, descrito.¬† Algunos, incluso, hab√≠an intentado adivinar alguna de sus causas probables pero nadie todav√≠a hab√≠a dado con su verdadera etiolog√≠a.¬† Para mi, estaba claro que el hombre frecuentemente demostraba lo que parec√≠a ser reacciones defensivos, pero eran esas reacciones verdaderamente ‚Äúdefensivos‚ÄĚ o eran mas bien otra cosa?¬† Podr√≠a ser que Anna Freud y sus colaboradores sencillamente necesitaba explicar algo cuyo causa para ellos era desconocido as√≠ que ‚Äėdisfrazaban‚Äô una descripci√≥n como si fuera una explicaci√≥n autentica sin que lo fuera?¬† Yo no tenia la respuesta a esa inc√≥gnita pero si que comenzaba a sospechar que Freud hab√≠a pasado de observaci√≥n a conclusi√≥n sin haber realizado las investigaciones necesarias.¬† Sin duda, que era perfectamente posible que por ‚Äúpura intuici√≥n‚ÄĚ la escuela psicoanal√≠tica hab√≠a identificado una faceta fundamental del que hacer psicol√≥gico del hombre pero a la vez era igualmente plausible que tal comportamiento era se√Īal de un proceso psicol√≥gico mucho mas profundo.
Al comenzar mi b√ļsqueda, empezaba a darme cuenta que 1) Por lo menos alguna faceta de los veinte tantos mecanismos descritos por Anna y su equipo parec√≠an aparentes en el comportamiento cotidiano del hombre y 2) tal comportamiento era claramente observable no solo en los que padec√≠an de trastornos ps√≠quicos pero en aquellas personas consideradas como ‚Äėnormales‚Äô.¬† La verdadera pregunta era: Si el hombre era de naturaleza defensivo, de donde nac√≠a y como se desarrollaba?¬† R√°pidamente me iba dando cuenta de que la b√ļsqueda de la respuesta a esa pregunta tendr√≠a que ser, forzosamente, el enfoque principal de mi disertaci√≥n.¬† Era en ese momento, sin embargo, que me daba cuenta de que a lo mejor ped√≠a mas de mi mismo que podr√≠a dar.¬† De hecho cuando habl√≥ con mi director de la tesis de ese problema su respuesta no me sorprendi√≥.¬† Seg√ļn el, tendr√≠a que tomar las cosas con mas tranquilidad.¬† No hab√≠a ninguna necesidad de crear todo una nueva teor√≠a.¬† De todas formas tal idea seria demasiado pretenciosa.¬† Que lo √ļnico que deber√≠a hacer era de presentar un an√°lisis exhaustivo de los mecanismos y si insist√≠a todav√≠a en ello, podr√≠a expresar mi inquietud de que no seria de mas una investigaci√≥n ulterior con respecto a una explicaci√≥n algo mas esmerada de la verdadera etiolog√≠a de los mismos.¬† De ninguna manera, sin embargo, deber√≠a yo intentar lanzar una nueva teor√≠a sobre los mecanismos de defensa freudianos.
Al paso del tiempo, no obstante, empezaba a sentirme mas y mas incomodo dedicando me a describir una serie de fen√≥menos ps√≠quicos los cuales, a lo mejor, ni siquiera exist√≠an como tal.¬† Podr√≠a yo, por lo menos ofrecer un nuevo enfoque para advertir al lector que consideraba problem√°tica la explicaci√≥n de la defensas ps√≠quicas humanas?¬† De nuevo ped√≠ consejo a mi director.¬† Su respuesta fue contundente.¬† De ninguna manera deber√≠a de hacer otra cosa que lo ya hablado.¬†¬† Por desgracia, ya no pod√≠a continuar bajo tales condiciones y casi dos a√Īos y medio despu√©s de haber comenzado mi tesis, cambie de director.¬† Mi nuevo director era profesor Miguel Siguan, catedr√°tico del departamento de psicolog√≠a cl√≠nica de la universidad de Barcelona.¬† El Dr. Siguan no era solo un profesor de psicolog√≠a ya conocido por todo Europa, sino un hombre que r√°pidamente aceptaba un buen desaf√≠o.¬† Tu haz lo que te parece mejor, Rogelio, me dijo.¬† As√≠ que eso mismo es lo que hice.
Defend√≠ mi tesis en la primavera de 1974 justo cinco a√Īos despu√©s de haberla comenzado.¬† Desde aquel momento, la estructura te√≥rica utilizada en el desarrollo de la misma y expuesto a continuaci√≥n ha sido y continua siendo puesta a prueba, modificada y puesto a prueba de nuevo.

Rogers Velazquez Follansbee Ph.D


 
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