La manera de ser de todo ser viviente es resultado de las improntas relacionales anteriores que ha recibido a lo largo de su vida. Es decir. Es, precisamente, el resultado de aquellas improntas adquiridas relacionalmente que cada ser viviente desarrolla y crea su propio “modus operandi” particular. O sea, de la misma manera que actúan los seres inferiores, el hombre dispone de un punto de partida genético ya patente en él, el cual forma su personalidad o carácter y aquello que podríamos llamar su Ego. De esta suerte, la persona que inicia la lectura de esta frase será bien otra al terminar su lectura.

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